Recuerdo cuando niño las alegres mañanas de cada 6 de enero, en que recibía el juguete de moda con accesorios incluidos, mmm… aunque en realidad lo que recibía eran pantalones muy similares a los del uniforme, tennis setia o puma azules con blanco, o azules, o blancos, o bien una pijama o calzoncitos de algodón “coqueta” que no eran muy sexis pero quien a esa edad hiba a fijarse en esas cosas, ¡ah como eran cómodos!
Y como olvidar aquellos domingos familiares donde todos los chiquillos corríamos y gritábamos como dementes al son de “1,2,3 por mi y todos mis amigos”, o nos defendíamos a ultranza con tal de no perder con esa frase celebre que el 11 de septiembre en NY hubieran querido repetir, “hay bomberos con mucha agua y el río esta lleno”, tardes en las que uno siempre se divertía, aunque recordando bien yo era el que los veía tras la ventana mientras lustraba mis zapatos ortopédicos y me resignaba a no recibir domingos como los demás niños, porque a decir de mi sabia madrecita “uno siempre tenía que ahorrar para el futuro y no debía andar malgastando lo poco que podía ahorrar”.
Lo que nunca voy a olvidar es la emoción de terminar el año escolar con buenas calificaciones para poder disfrutar de ese par de meses de vacaciones en la playa o con tus abuelos y/o parientes provincianos, aprovechandote de ser el invitado para agandallarte el cereal en el desayuno o dormirte tarde porque decías que en tu casa te daban permiso; aunque aún no se bien si todo eso fue parte de una realidad paralela o lo que imaginaba mientras iba camino a clases de verano de natación, pintura y karate en el seguro social, donde hice de todo menos aprender a nadar, pintar y defenderme de los niños rudos que siempre me quitaban mi frutsi de uva y mi sándwich de mermelada y todo por que el maestro postpuberto hotboy de natación se la pasaba ligando con la miss teenrockstar de pintura.
Bueno lo que quiero decir es que tuve una infancia feliz entre hospitales y consultas trimestrales, vacunas, exámenes de laboratorio, como cualquier niño normal, ¿qué de raro puede tener eso, me pregunto yo?
Todo ello a colación de una imagen que provocó sentirme Kevin Arnold en aquellos “años maravillosos” y traer a mi mente las fabulosas estrofas que le dieran fama y muchos lp´s vendidos al cantautor ochentero y hoy exitoso compositor Fato, ambas (imagen y estrofas) que comparto con ustedes.
pensaba distinto, era distinto, la vida no me cuestionaba
No me gustan los niños, no los soporto… pero esto ni yo lo puedo tolerar.
¿y tu? ¿qué es lo que más recuerdas de niñ@?

5 comentarios:
Cuando una niña me rasguño y me dijo que me queria en la primaria...
Zang Zebra es como una zebra loca...
No tiene relevancia =)
¡AL FIN TERMINO LA SEQUIA BLOGUERA!
CARAJO, COMO TARDAS EN POSTEAR!
HAY FLAKITO, "TU Y YO SENTADOS EN LAS ESCALERAS DE LA PRIMARIA Y LO DEMAS..."
¿ACASO YA NO LO RECUERDAS?
jajaja osea que eras el clasico morro enfermizo!
los setia eran clasicos
que gusto leerte otra vez
(o.O)
me gusto el post, creo que todos quienes hoy en dia somos adultos añoramos esa epoca de irresponsabilidad tipica de ser niño, pero si de recordar se trata pues obviamente esos meses de vacaciones, mi generacion fue de las ultimas que disfruto esas largas vacaciones.... añoro el estar en clase con mi maestra de 3er grado que era algo asi como la maestra ximena (estaba de moda esa novela que quieren!), el querer ser adulto para no asistir a mas clases, inocencia infantil que quieres... ni pex el tiempo volo y hoy hay que trabajar pues si no lo hacemos no hay comida ni internet.
saludos
Recuerdo como le cortaba el cabello a las niñas que usaban trenzas, no se por que péro se los cortaba jajaja.
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